28.4.06

Identificados...


"A veces, cuando eres un gran escritor, las palabras vienen tan rápido, que difícilmente puedes ponerlas sobre el papel...

... a veces"

25.4.06

Ai reis mai keis!

El acento sigue brillando por su auscencia... y a Bolívar se le sigue presumiendo muerto en "Santa Martha" ¿Dónde será eso?

(Van 8 días... el tiempo lo cura todo)

Pd. Muchas gracias al sr Díaz, reportero gráfico de nuestra página... esta vez al menos.

17.4.06

La "honrades" como mejor "politica"

Muchos, espero, debieron haberse quedado tan atontados como yo al ver como uno de los murales de la autopista Valle-Coche en Caracas lucía, entre muchas imágenes, una cita de El Libertador escrita de la siguiente manera: “La mejor politica es la honrades” (¿¡Qué tipo de honradez es esa!?) No es una regla ortográfica demasiado difícil de recordar, por más que nuestro castellano no haga la diferenciación fonética. Además, pienso que para pintar ese mural han debido hacer falta varios días de preparación y revisión ¿No se dieron cuenta ninguna de las personas involucradas de la “s” mal puesta y la falta del acento? Por lo general perdonamos los acentos, pero hay que ponerse de acuerdo: no dejamos de acentuar unas palabras y otras sí, menos cuando la letra quiere imitar el estilo Palmer. Increíble.

Para colmo de males, la Valle-Coche es la autopista por la que debo pasar a diario; así que no pude evitar quedarme viendo el mural o comentar lo triste de la situación al pobre al que le hubiese tocado el asiento contiguo al mío ese día en el autobús. En realidad, lo más sorprendente fue el tiempo que pasó así. Parecía mentira, cada día que pasaba me preguntaba si alguien se habría quejado, si no habría salido nada en el periódico. Empecé a escuchar comentarios en mi Escuela (pero ahí no cuenta porque todos somos igual de fastidiosos con esas cosas). En ese momento no había blog para desahogarse, así que me conformé con decirlo a quienes me parecieron, podrían hacer algo, y ponerlo en mi nick del messenger

Después de algún tiempo, a la “s” de la honrades le dibujaron encima una línea que la hizo parecerse, en cuanto fue posible, a una zeta. “Bien” me dije, hasta que noté que en el lugar del acento todavía había un punto que confirmaba que jamás hubo intención de darle el tilde propio a política. Luego caí en cuenta de otro detalle: los mismos dibujantes no se percataron que Bolívar había muerto en Santa Marta, Colombia; por lo que esa Santa Martha a la que se refieren, de característica un tanto angla, no puede ser aquélla en la que El Libertador dictó testamento y dio su último suspiro entre unos pocos amigos. Hecho muy curioso, especialmente, por la insistencia de nuestros líderes de separarnos de la invasión de las culturas de ese origen.

Todo esto no refleja menos que la indolencia y el carácter improvisado de muchas de las cosas que hacemos. Me pregunto cuánto tiempo pasará antes de que corrijan estos otros errores, que no dudo que ellos ven como menores. Propongo un conteo empezando ahora, dando ventaja de tiempo, dicho sea de paso, por no contar los días que pasaron desde el momento en que acabaron el mural hasta hoy.

¡Qué “original”!

Hace algunos días me detuve a pensar un poco en el uso que mucha gente suele darle a las comillas cuando vi en un aviso pegado en la puerta de un edificio que todos los “inquilinos” debían cerrar la puerta con llave. Muy curioso, pensé, que se refieran así a los arrendatarios... ¿Será que no lo eran realmente? ¿Estarán a punto de salir? ¿Será, quizás, una treta del arrendador que quiere hacerlos sentir fuera del edificio? Lo más lógico es pensar, por supuesto (ya que la función de las comillas, generalmente, es poner en relieve algún trasfondo o rodear una cita textual) es que quien escribió el aviso quisiera resaltar que son los inquilinos los que deben cerrar con llave, para lo que hubiera funcionado mejor el subrayado...

Sin embargo, el mejor de los casos de este tipo lo vi hace dos días en una tienda muy a la moda en mi ciudad, en la que lucían lindos letreros que decían: camisas Guess “originales”... Bueno, ¿son originales o no? ¡Qué cosa tan maliciosa son las comillas! Imaginé que sería un caso parecido al de los “inquilinos”, pero no lo pude evitar y las ganas “maliciosas” me empujaron a entrar a la tienda y preguntar si de verdad las camisas eran originales o no. La chica entornó los ojos como buscándole la lógica a mi pregunta... (no es para menos, qué pregunta más absurda y fastidiosa) y me contestó “por supuesto”. Así que le pregunté para qué las comillas, a lo que me contestó: “ah, bueno... para decorar” (¡!) ... He ahí una respuesta completamente “original”.

6.4.06

Semántica Práctica



Sabemos que el alma como principio de la vida es una caduca concepción religiosa e idealista, pero que en cambio tiene vigencia en su acepción segunda, o sea hueco del cañón de las armas de fuego. Hay que reconocer empero, que el lenguaje popular no está rigurosamente al día y que cuando el mismo estudiante que leyó en Konstantinov que la idea del alma es fantástica e ingenua, besa los labios ingenuos y fantásticos de la compañerita que no conoce la acepción segunda y a pesar de ello le dice te quiero con toda el alma, es obvio que no intenta sugerir que la quiere con todo el hueco del cañón.

Mario Benedetti