19.5.06

El “como tal” pide vacaciones “como tales”...


Lo lamento, soy una fastidiosa total cuando se trata de los medios. Se supone que ellos fomentan la aparición de nuevo vocabulario, del buen o mal uso de las palabras o de la total indolencia para con este campo. Hemos sido testigos desde hace mucho de todo lo que se dice por radio y T.V. y la mayoría de los errores son descuidos, principalmente de l@s conductoras(es) que creen que aparecer en una cámara no amerita estudio. Así, aprendí que “Rescatando al soldado Ryan” tenía escenario en la guerra de Vietnam; que el verbo inglés “have” se pronuncia /jeif/(perdón por la libertad en la transcrpción); que en Suiza, Calvino fundó el Calvismo (¿será la religión de los calvos?) y que al agua se le llama también “¡Hache, dosss, ceeero!”

Sin embargo, lo que más veo en noticieros y programas es como se ponen de moda digamos, ciertas frases, que empiezan a usarse para todo. La de esta temporada, diría yo, es el “como tal”. No sabía que tenía tantos usos. Una lámpara como tal, un caso como tal, un programa como tal, el trabajo como tal. Si está malo o no, habrá que preguntarlo a las autoridades superiores. Yo lo he visto, en su mejor uso, en frases como la que sigue:

Mozart era un compositor sumamente popular en Praga, y fue recibido como tal en su visita a esa ciudad.

No lo sé, pero no creo, que el uso del “como tal” para decir “en sí” o especificar que un elemento es eso en su estado absoluto y que no implica más nada, esté errado en realidad. Lo que puedo decir, con sinceridad, es que el uso en el que lo veo ya me marea. Hace unos días escuché la charla de una orientadora que trataba de ilustrar a unos jóvenes acerca de las ETS:

“Las enfermedades como tales, no se tratan con simples medicamentos como tales; lo importante es el cuidado y la higiene como tal, y la visita regular a un médico como tal...”

Juro que no exagero. Y no es la primera persona a la que escucho que marea de la misma manera con la misma construcción. No creo que haga nada de daño dejar descansar un poco la expresión y abrir un poco los libros a ver qué más hay en el menú. Hay muchos modos de decir las cosas. Pero ojo, vale la pena recordar que la excesiva auto corrección sólo lleva a hacer ver los errores o las carencias educativas más evidentes. Si no, pregúntenle a los oficeales cuando los entrevistan.

“El presunto hampaón fue intercectado en la zona ya nombrada después de abatir al ceudadano presuntamente implicado también en el hecho delictivo.”

Ceudadano por favor, apéese del vehículo”

Un compañero llamó a este tipo de palabras graciosamente: “Palabras domingueras” me gusta la definición. La elegancia viene con la sencillez.

¡Sí hay!


Lo que se lee ahí, difícil de notar, es la conjunción "y"... ¿Será ésto un caso de hipercorrección? Dígalo usted. La reportera gráfica de esta entrada; Mlle Michelangeli. Muchas gracias

18.5.06

Entonces... ¿corregimos o no?


Pasamos ya, una cierta temporada discutiendo los errores que vemos en la calle (y vamos a seguirlo haciendo) y viendo qué valía la pena corregir y qué no. Quizás el argumento con el que cerré la nota de hace algunos días pudo haber despertado pensamientos un tanto encontrados sobre aquello que debía corregirse y aquello que no. Si bien es cierto que los errores en cierto modo, demuestran más o menos el camino que va a tomar la lengua, también es cierto que la falta total de cuidado refleja muchas cosas más que las simples ganas de no ser purista.

En este punto hay algo importante que decir; la lengua es algo que nos desnuda. No se puede abrir la boca, para decir lo que sea, sin que con esto quedemos en evidencia. Con unas pocas frases, indiferentemente de lo que se diga, hacemos obvio de dónde somos, de qué estrato social venimos o si somos profesionales y en qué, si leemos o no; si somos tímidos o extrovertidos; si fuimos (de verdad) a la Universidad, y a cuál... entre muchas otras cosas. Yo dudo que la alcaldía Libertador haya querido quedar como indolente o de poca educación, así que aún no les perdono lo de la política, el di-ci-en-bre, lo de Santa Martha (y no lo han corregido... ¿cuántos días van?) ni lo de la honrades por más de un mes, aunque después le hayan puesto una pequeña línea a la “s”.

Lo importante, pienso, es cuidar aquello que vale la pena cuidar, que es el uso de la lengua con corrección y sin exageración. De otro modo, parte de la idiosincrasia y de la identidad local se perdería y la cultura sería aún más sensible. No creo que podamos hablar demasiado de imperialismo cultural si no cuidamos lo nuestro con verdadera dedicación; sin afanarnos tanto en discutir. Más vale dar espacio y crear interés en la educación y la literatura; tanto nuestra como foránea y aprender de ahí lo que vale la pena. Para ilustrar mejor todos estos puntos, prefiero referirme a mi héroe lingüístico, el maestro Angel Rosenblat que ya veía venir estos cambios hace cincuenta años:
(Si) ... el ascenso vertiginoso de las capas inferiores de la población, que irrumpen animadas legítimamente por apetencias nuevas (...) y aún más, amplios sectores, tradicionalmente sedentarios, abandonan las tierras y se asientan en la periferia de las grandes ciudades ¿No hay ahí un peligro inminente de ruptura de nuestras viejas normas, de relajamiento del ideal expresivo? El peligro es real, pero eso quiere decir que la cultura tiene hoy imperativos más perentorios, más dramáticos. La unidad de la lengua española sólo puede ser obra de la cultura común. Y entiendo por cultura común, más que la adoración del tesoro acumulado por los siglos, la acción viva, permanente creadora de la ciencia, el pensamiento, las letras.”

15.5.06

Semana de la Inmersión Lingüística en la EIM



Después de la Semana de los Puentes a Europa, el Centro de Estudiantes de la EIM promete nuevas experiencias maravillosas de cerca con la lengua en la Semana de Inmersión Lingüística. Un día por idioma, aunque no se queden sólo con los que estudiamos. Danzas checas, introducción al polaco... y más. Vale la pena una asomaita...

El programa en: http://www.ucv.ve/humanidades/FHE2005/escuelas/idiomas/agenda.htm

10.5.06

¿Quién agarra a este animal por los cachos?

El hispano parlante americano que no haya conocido a un español que lo haya corregido en el habla, que levante la mano. Hace poco escuché la triste anécdota de una chica que, al tener que completar sus estudios en España, decidió “adoptar” el castellano de ese país para evitar el fastidio de la eterna corrección. Ojo, con esto no pretendo jamás generalizar esta característica molesta como propia de todos los españoles. Si hay algo que se aprende durante los estudios culturales es que toda generalización es un abuso.

Sin embargo, saco este tema a colación, primero por el cuento que me echaron, que está en un extremo; y porque hace un par de días me topé con unas entrevistas hechas a ciertos lingüistas de Rosario en la que despotricaban de manera feroz contra la RAE... por lo que los ubico en el otro extremo. Entre varios argumentos, vi frases como “colonialismo lingüístico” o “imperialismo”, contra las que realmente no tengo nada, pero cuyo uso ha sido tan desconsiderado y abusivo, que el significado semántico se pierde entre la verborrea que lo gasta. El caso es que estos lingüistas argentinos se quejaban de la exclusividad o favoritismo que se le daba al español de España, demostrado en el título del congreso: “Congreso de La Lengua”, en vez de “LaS LenguaS”. Más abajo, tristes comentarios de los lectores se dejaban ver, insultando: “¿Por qué no publicas en guaraní a ver si alguien te entiende?”

No sé ustedes, pero para mi ya este tipo de discusiones se vuelven un poco cansonas. Hace mucho que nos hemos dado cuenta de que el idioma más que algo abstracto parece un animal salvaje; y como tal, cambia, evoluciona, crece y ataca... y a veces somos partícipes de esos cambios sin darnos cuenta. Recuerdo a uno de los sacerdotes que enseñaba en el colegio de mis hermanos y decía que debía hablarse el inglés de Shakespeare, el italiano de Dante y el español de Cervantes (Línea que dará harina para llenar otro costal). Determinar quién agarra a ese animal por los cachos es discusión Bizantina. El español que hablamos no es, en efecto, el mismo. Es una división del español que trajeron los conquistadores y que, a partir de ese entonces, tomó un nuevo camino y a aquello se adhieren las migraciones de años posteriores. Por eso, hay distintas academias de la lengua en casi todos los países de nuestra América. Y no se tratan de entes castigadores llenos de puristas con un bastón en la mano, presto para darle a uno en la cabeza; sencillamente es un ente regulador, para evitar que este animal salvaje se salga de control y acabemos por no entendernos. Demostración de ello, es la aceptación reciente de “aperturar”, que a mi me sigue pareciendo horrible, y que de hecho, en este momento, el diccionario de Word no me quiere reconocer, lo subraya en su rojo antipático. Pareciera que el criterio general, al final, es la lógica y el buen gusto.

Entonces, basta de correcciones excesivas; de discusiones innecesarias. El buen Pablo Neruda una vez dijo que los españoles se llevaron el oro y nos dejaron el oro (el español). Conservar las lenguas de nuestros aborígenes es también una tarea valiosa; principalmente por son estas lenguas las que dan los matices y los colores que hacen únicos a las lenguas castellanas de cada región. A los fastidiosos que se ponen a corregir nimiedades gracias a su falta de información y apertura cultural (llamémoslos puristas) faltará decirles lo que todos aprendimos después de mil golpes: “La lengua es descriptiva, no prescriptiva”.

7.5.06

El bendito verbo haber

Hace algunos años, recuerdo, al comienzo pleno de la carrera que el primer choque fue con nuestro propio idioma, con la severa profesora de Lengua Española I. La profesora, en uno de sus discursos amedrentadores de costumbre, dijo que lo más seguro es que este grupo, como tantos otros reprobarían la materia en su mayoría. A uno de los lenguaraces compañeros no se le ocurrió mejor manera de responder “Bueno profesora, habrán excepciones”. Con eso se consagró. Resulta que el uso que hacemos del verbo haber, está por lo general condicionado a nuestra lógica práctica. Si hay, por ejemplo, un solo pajarito saltando en la grama, lo lógico sería que, cuando sus semejantes lo acompañen, hayan muchos pajaritos. Pero no nos suena nada lógico decir hubieron porque está mal dicho. Y vaya que he escuchado gente que hace uso del haber (sólo) en plural y se horroriza cuando oye hubieron. Si el haber no existe en plural en el pasado, tampoco existe en presente ni en futuro, es un verbo impersonal. Pregunté el otro día si la pluralización del haber será posible en algún futuro, y al parecer así será. Nosotros con la lengua diaria insistimos en la necesidad de ese cambio. Así que aquel pequeño colegio en el que vi el pequeño cartel que decía “Mañana no habrán clases” debo considerarlo mejor como visionario, y no como un albergue de educación mediocre... ¿no? Funciona al menos para mantener el buen humor. Para despejar las dudas, copio descaradamente al profesor Alexis Márquez Rodríguez:

Con la lengua
Alexis Márquez Rodríguez

EL VERBO HABER

Voy a hacer un paréntesis en la exposición sobre el verbo para responder algunas consultas de amables lectores. Empezaré por explicar el uso del verbo haber, sobre el cual ya he perdido la cuenta de las veces que he escrito, pero las consultas continúan constantemente, incluso por gente de un alto nivel de educación, que tienen claro el asunto, pero oyen o leen graves errores en ese uso. Además, como me lo dicen algunos de ellos, muchas personas afirman que el empleo de ciertas flexiones de haber, como hubieron y habemos, ya ha sido aceptado por la Real Academia Española, y alguienhasta ha tenido la osadía de atribuirme a mí haberlo dicho.El verbo haber nos viene del latino habere, que significa tener, poseer,ocupar, ser dueño de. De ahí el famoso Habemus papa, con que se anuncia en el Vaticano que se ha elegido un nuevo sumo pontífice: Tenemos papa.

Habere tiene otros significados, entre ellos el de encontrarse, hallarse,estar, y al pasar al Castellano adquiere principalmente este sentido, deHallarse o existir real o figuradamente² (DRAE). Esta es la acepción másextendida y más frecuente, pero tiene muchas otras, de las cuales hablaré oportunamente. Por ahora voy a concentrarme en esta acepción. Del significado de haber como tener quedan algunos restos en Castellano: los haberes de una persona son sus pertenencias, lo que tiene.Cuando en nuestro idioma haber significa hallarse o existir es un verboimpersonal, o sea, que no tiene sujeto, pero sí puede tener complementodirecto, porque es verbo transitivo. Si decimos: ³Hay buenas noticias²,buenas noticias es el complemento directo, pues es la cosa habida. Pero no hay un sujeto que realice la acción de haber.

En la oración personal, en la cual sí hay sujeto, este concuerda en personay número con el verbo: yo hablo, nosotros queremos; tú crees, ella ríe; élpiensa, ustedes duermen... El sujeto y el verbo deben estar en la mismapersona (1ª, 2ª o 3ª) y en el mismo número (singular o plural). En losverbos impersonales no se aplica esta regla, porque al no haber sujeto, no se da la concordancia del verbo con lo que no existe.Ahora bien, el verbo haber en su uso impersonal sólo se conjuga en la 3ªpersona del singular del tiempo y el modo correspondientes, aunque elcomplemento directo sea plural: hay una persona, hay muchas personas; hubo una fiesta, hubo muchas fiestas; había una casa, había varias casas; habrá tormenta, habrá truenos y relámpagos; había habido un atraco, había habido varios atracos; habrá habido un brindis, habrá habido muchos brindis; habría una situación incómoda, habría situaciones incómodas; habría habido un banquete, habría habido muchos banquetes. Todos los ejemplos vistos pertenecen al modo indicativo, pero lo mismoocurre con el modo subjuntivo: haya una pelea, haya muchas peleas; haya habido lluvia, haya habido truenos y relámpagos; hubiera o hubiese gente, hubiera o hubiese muchas personas; hubiere lugar, hubiere lugares; hubiera o hubiese habido un buen discurso, hubiera o hubiese habido buenos discurso; hubiere habido una señal, hubiere habido algunas señales.

Es importante tener presente que muchas veces el verbo haber se usa como auxiliar de los demás verbos para formar los tiempos compuestos de estos. En tal caso haber sí se conjuga en todos sus tiempos y personas: Después que ellos hubieron salido llegó la policía; Habíamos llegado muy temprano; Hemos visto una película de horror. (Teóricamente en este caso pudiera decirse habemos visto, y así se decía antiguamente. Pero la forma habemos con el tiempo se transformó en hemos); Habían llamado al médico; Después de que hubimos comido fuimos al cine. Este uso de haber en todas sus formas cuando es auxiliar es posible porque entonces no se trata del verbo haber, sino del verbo al cual este sirve de auxiliar. En los ejemplos citados el verbo que se conjuga no es haber, sino salir, llegar, ver, llamar, comer.

***

Debo agregar, por ingenioso, que el mejor uso del haber en su modo compuesto se lo escuché a una amiga de mi mamá, argentina, que quedó en una pieza cuando un muchachito apurado en el tráfico de Caracas (del que todos somos víctimas) le gritó:

- ¡Quítate vieja! ...

- ¡Me ha shamado vieja!
- Tranquila Vivi (respondió mi mamá) lo dice sólo para mortificarte...
- ¡Lo ha logrado!