Espero en muy poco tiempo terminar la pequeña cadena de posts que tengo sobre la India. La elección de los temas es difícil, aunque quizás empezaría por el uso confuso de indio/hindú (que la Academia resolvió finalmente con la inclusión de hindú como el gentilicio de este país) que usamos por la peculiar orientación de los exploradores europeos en el siglo XV y XVI. Además, no quisiera dejar pasar algunos de los resultados de las tormentosas aventuras que tuve con el trabajo de grado, un análisis de los problemas de género y de casta en la India de El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy. El problema es que lo que tengo que decir de ese país, sus idiomas y sus usos, además de los escritores que conozco, que son muy pocos, es mucho; todos los temas corren rápido y se atascan en a puerta.

Sin embargo, la invitación de la Embajada de la India en Caracas a celebrar el 02 de octubre el Día Internacional de la No Violencia, impulsa a uno de ellos a salir de primero. En primer lugar porque no pude ir al acto y en segundo lugar porque la semana pasada se celebró también el Día Internacional de la Paz, así que hay buenas razones para hacer mención aquí de las dos cosas.
El Día Internacional de la No Violencia conmemora el Gandhi Jayanti , o la fiesta de celebración del nacimiento de Mahatma (Gran Alma) Gandhi, uno de los seres más lógicos que pisaron el suelo de la India justo cuando ésta se apuraba en expulsar al Imperio Británico, que después de generaciones, tampoco veía como muy buena idea quedarse más rato ahí.
Durante el Gandhi Jayanti (Ing) se hacen oracion
es especiales y tributos por toda la India, especialmente en el Raj Ghat, el lugar donde cremaron a Gandhi. Las celebraciones más populares y las que más llaman la atención se basan en concursos de pintura, ensayo, proyectos comunitarios y quizás muchos otros que no he llegado a conseguir. Sin embargo, todas ellas deben rodear en uno u otro modo el culto al intelecto y a la educación, pues Gandhi se refería a ella como la herramienta principal en la lógica de la no violencia.
es especiales y tributos por toda la India, especialmente en el Raj Ghat, el lugar donde cremaron a Gandhi. Las celebraciones más populares y las que más llaman la atención se basan en concursos de pintura, ensayo, proyectos comunitarios y quizás muchos otros que no he llegado a conseguir. Sin embargo, todas ellas deben rodear en uno u otro modo el culto al intelecto y a la educación, pues Gandhi se refería a ella como la herramienta principal en la lógica de la no violencia. Ambas festividades fueron resueltas y auspiciadas hace varios años por la Organización de Naciones Unidas para fomentar la lucha contra los conflictos armados. Quizás por la cantidad de sobra (porque aunque haya uno solo, sobra) de estos problemas ubicaron dos celebraciones tan parecidas como vecinas dentro del calendario. Me hace gracia verlas en su mejor esfuerzo, mirándose una a la otra como quien ve a su contrario en el espejo, sobretodo porque justamente, la raíz latina de paz, pax, significa absentia belli; ausencia de conflicto, ausencia de violencia… no violencia.

Dado que dentro de paz, guerra está presente, en esta suerte de ying yang que se divierte también dentro del juego semántico en el que algo es justamente lo que no es, pareciera que una no pudiera vivir sin la otra. Imagino que por eso los romanos acuñaron el paradójico dicho si vis pacem, para bellum , o si quieres paz, prepárate para la guerra. En otra fuente (que ahora no consigo ¡perdón!) encontré que, dado que esta paz se conseguía con acuerdos que se basaban en pactos, pagos y tributos, estas palabras se derivan también de esta misma raíz. De pronto por eso Gandhi, en su estrategia de No Violencia buscó ponerle el nombre más claro posible, para que hasta el más tonto pudieran entender sin tanto problema.
En la divertida Wikinciclopedia dicen que paz viene del Imperio Romano y “se usaba para designar aquellos pueblos por donde ya había pasado el ejército recientemente, siendo [sic] Paz una onomatopeya del constante sonido que producían los soldados al marchar." Estos locos, tal como aquéllos que se respetan, dicen cosas de mucha lógica; más aún si vemos la relación de amor-odio inseparable que se tienen la paz y la guerra y si tomamos en cuenta el que la verdadera condición de esta pax romana, que era con la que vivían los súbditos de este imperio, dependía de la ausencia de conflicto… con el imperio.
Imagino que con las vueltas que da la Historia, porque nos empeñamos en hacer lo mismo que nuestros antepasados por más que lo neguemos o nos burlemos de ellos, la paz sigue dependiendo más o menos de las mismas cosas. Lo demuestra el que aún en el siglo XX haya peleas por pedazos de tierra rodeadas de más tierra vacía y sin dueño, por problemas ancestrales de religión, o incluso por mezquina conveniencia. Lo demuestra también el que la misma tierra que dio a luz al padre la No Violencia sufriera el proceso de partición más violento de la Historia y que hoy corra con todas sus ganas en la carrera nuclear. Incluso nosotros, en nuestra hermosa tradición de paz cívica (con todo y el empeño del Hampa en competir con las cifras de fallecidos en países dentro de conflictos bélicos) hablamos con emoción de nuevas guerras y nuevas armas gritando muerte dentro de consignas con las que en el fondo quieren expresarse los deseos más ardientes de libertad e igualdad, como si se olvidara la fuerza real y el contenido de las palabras.
Lo más probable es que sea nuestra más pura naturaleza humana; no parece casual que las más grandes anécdotas históricas o los símbolos patrióticos de muchos países se basen en la guerra y su experiencia… Todos están de acuerdo, las guerras son un horror, pero las siguen aupando, como si se olvidara muy pronto su efecto o si de ellas se saliera en una entretenida golpiza al estilo del medioevo. En fin, de la paz y la no guerra o no violencia han escrito versados mil veces más sabios y más elocuentes con palabras maravillosas que quedan en el alma como quien guarda una gema heredada.
En la divertida Wikinciclopedia dicen que paz viene del Imperio Romano y “se usaba para designar aquellos pueblos por donde ya había pasado el ejército recientemente, siendo [sic] Paz una onomatopeya del constante sonido que producían los soldados al marchar." Estos locos, tal como aquéllos que se respetan, dicen cosas de mucha lógica; más aún si vemos la relación de amor-odio inseparable que se tienen la paz y la guerra y si tomamos en cuenta el que la verdadera condición de esta pax romana, que era con la que vivían los súbditos de este imperio, dependía de la ausencia de conflicto… con el imperio.

Imagino que con las vueltas que da la Historia, porque nos empeñamos en hacer lo mismo que nuestros antepasados por más que lo neguemos o nos burlemos de ellos, la paz sigue dependiendo más o menos de las mismas cosas. Lo demuestra el que aún en el siglo XX haya peleas por pedazos de tierra rodeadas de más tierra vacía y sin dueño, por problemas ancestrales de religión, o incluso por mezquina conveniencia. Lo demuestra también el que la misma tierra que dio a luz al padre la No Violencia sufriera el proceso de partición más violento de la Historia y que hoy corra con todas sus ganas en la carrera nuclear. Incluso nosotros, en nuestra hermosa tradición de paz cívica (con todo y el empeño del Hampa en competir con las cifras de fallecidos en países dentro de conflictos bélicos) hablamos con emoción de nuevas guerras y nuevas armas gritando muerte dentro de consignas con las que en el fondo quieren expresarse los deseos más ardientes de libertad e igualdad, como si se olvidara la fuerza real y el contenido de las palabras.
Lo más probable es que sea nuestra más pura naturaleza humana; no parece casual que las más grandes anécdotas históricas o los símbolos patrióticos de muchos países se basen en la guerra y su experiencia… Todos están de acuerdo, las guerras son un horror, pero las siguen aupando, como si se olvidara muy pronto su efecto o si de ellas se saliera en una entretenida golpiza al estilo del medioevo. En fin, de la paz y la no guerra o no violencia han escrito versados mil veces más sabios y más elocuentes con palabras maravillosas que quedan en el alma como quien guarda una gema heredada.
Yo me limito a pensar simple: somos unos locos sin remedio.

"El mundo sería un mejor lugar si tan solo todos pensaran como yo"




9 sacaron la lengua:
Hermoso blogtítulo, cada vez lo haces mejor!
Pero incluso la hermosa propuesta de Ghandi, a la que todavía la razón humana no termina de entrarle para la movilización ciudadana, se queda un poca corta para definir violencia y por lo tanto paz y guerras.
Resulta que también hay violencias estructurales, en las que no hace falta un invasor o un imperio, sino la disposición de las cosas para que el conflicto surja.
Y eso pone todo más difícil aún Laura. Porque puede que no se escuche un sólo tiro, pero si la pobreza se mantiene, es una forma de violencia contra los afectados. Si los sistemas excluyen de alguna forma, están institucionalizando la violencia contra un grupo.
Esa batalla por la paz se torna entonces mucho más completa en vista de los nuevos escenarios de acción.
Excelente post.
Hola,
Hola, creo que en el séptimo párrafo, en la siguiente oración donde escribes "lo demuestra el que aún en el siglo XX haya peleas por pedazos () tierra rodeadas de más tierra vacía y sin dueño"..., le falta un (de), donde coloque los paréntesis y por otro lado el término pedazo no refiere a tierra, cuando hablamos de tierra debemos decir: áreas, extensiones o lotes. La expresión (pedazoz de tierra), es como decir (trozos de tierra), lo que está igualmente mal escrito, me gustan mucho tus trabajos, suerte felicidades, hasta una nueva lectura.
Gracias por estar pendiente, amigo...
3. m. ponder. U. para reforzar el significado del adjetivo o sustantivo al que antecede. Pedazo DE bruto.
(DRAE)
No, no está mal escrito. Al decir que pelean por pedazos de tierra la autora se refiere (y permítame Srta. Laura que, en mi simplicidad, me adentre en el abismo que representa su proceso de pensamiento) a que la tierra no es una razón valedera para el derramamiento de sangre. También hay que considerar el tono en que está escrito el texto, si se habla de un tema tan sutil (como lo es la paz y la guerra) hablar de áreas de tierra, kilómetros cuadrados, etc... suena frío y contraproducente, si lo que queremos es apelar a la calidad humana.
Laura, en un mundo donde el dinero es dios, la mayoría de las guerras han tenido fines ecónomicos, dudo mucho que a los fabricantes de armamento les interese quien gane o quien pierda, ellos siempre ganan.
Bien... gracias a todos por los comentarios. Y gracias también por las correcciones, al fin y al cabo son propuestas.. como las que yo misma hago cuando veo cosas en la calle. Estoy en contra de no publicar comenarios, a menos que sean spam. ¡Sólo espero que no nos lancemos taquitos!
¡Ah! Y sí, en efecto, muy de acuerdo, las guerras se esconden en excusas ideales y exquisitas y quines las impulsan sacan la cuenta del botín en dienro y poder.
Yo de que también quiero una amiga como Tahimy de que me defienda de los pedazos de anónimos.
Publicar un comentario en la entrada