
Es curioso, pero después del poema visual que ví desplegado en Hable con ella pasó mucho tiempo antes de que me sentara a ver Todo sobre mi madre, a pesar de la fama que agarró con el Oscar. Por eso, hace un par de semanas me fui de nuevo al país almodovariano y conseguí verme de nuevo al espejo con la historia de una mujer y sus satélites en forma de travestís que deliran en su deseo de ser mujer y de monjas embarazadas y seropositivas que una vez más lograron quitar el habla contándonos nuestra propia vida a través de figuras tan reales que rayan en lo onírico.
El gran coletazo (que dura mucho) lo da la música, y no sólo la original, sino la que escogen para acompañarla. Gracias a la música de Hable con ella, di con un encantador de guitarras de Cabo Verde llamado Bau. Ahora, la sensibilidad con la que Almodóvar cuenta sus historias y ese tino con el que no deja de demostrar cómo todo se conecta aunque en apariencia esté lejos, tomó de la tradición musulmana del Senegal la hermosa canción de Ismael Lo: Tajabone.
El gran coletazo (que dura mucho) lo da la música, y no sólo la original, sino la que escogen para acompañarla. Gracias a la música de Hable con ella, di con un encantador de guitarras de Cabo Verde llamado Bau. Ahora, la sensibilidad con la que Almodóvar cuenta sus historias y ese tino con el que no deja de demostrar cómo todo se conecta aunque en apariencia esté lejos, tomó de la tradición musulmana del Senegal la hermosa canción de Ismael Lo: Tajabone.

Durante el Tajabone, o sea el fin del mes de ramadán, los musulmanes celebran repartiendo dulces y los niños se disfrazan de niñas y las niñas de niños, cosa que hubiese hecho suspirar con ilusión a más de un personaje de Todo sobre mi madre. Lo maravilloso de todo esto está en conseguir recursos tan inesperados para hacer llegar la filosofía de la obra (o al menos una de ellas): el anhelo de vivir plenamente toda la sensibilidad que algunos pensarán que se niega al pertenecer biológicamente a cierto género. En la canción, la suave voz de Lo pregunta, como lo haría el ángel una vez cruzado el umbral que separa la vida de la muerte, si hemos ayunado, si hemos rezado, si hemos sido buenos. ¿Quién hubiese imaginado un nexo entre el fin del ramadán y el tormento de quien quiere cambiar de sexo? Aquél que reconoce que nuestro destino no es sino acercarnos unos a otros.
Tajabone está compuesta en el idioma tradicional senegalés: wolof. Un idioma hermosísimo cuya escritura data apenas de los años sesenta, cuando Asan Faye, cabeza del Movimiento de Enseñanza de la Lengua Africana (de quienes debo decir con dolor que he logrado conseguir muy poco, pero sigo buscando) creó el alfabeto basándose en el árabe (se escribe de derecha a izquierda) y el latín. Con ello, Faye estructuró con más fuerza el idioma, pilar sobre el que descansa también la cultura de quienes lo hablan y en consecuencia, lo protegió de las ráfagas de innegable practicidad que vienen con el uso del francés o el inglés, pero que lastimosamente golpean con su paso muchas costumbres e imágenes que encuentran desahogo insustituible en las lenguas regionales. Creo que con esto se salvó ese idioma por muchos años más.

No alargaremos esto abriendo una discusión acerca de la vida y la muerte de las lenguas y el hecho de que esto sea justo o no. De cualquier modo, la música y las palabras, aunque ininteligibles en modo práctico, llegan muy hondo sin pagar el menor peaje. Así se abre una invitación más a conocer lo que hay un poco más allá de donde da la vista, aunque al principio ésta sea borrosa. Por añadidura, vale decir que todo esto viene muy a cuento en los tiempos que corren; más aún en estos últimos días, pues si no me equivoco, hace muy pocos días los musulmanes celebraron el final del ayuno en el año 1498 de la Hégira, el fin del ramadán, el Tajabone.

El punto de partida de este post lo conseguí en El Diario de Yenni.




4 sacaron la lengua:
laura, despuès de leer tu texto sobre almodovar, hable con ella y el tajabone, puedo decirte que me gusta como lo haces; es fresca tu escritura, dinàmica y un poco desordenada, lo cual es excelente.
la curiosidad que tienes es una buena motivaciòn...
saludos y pa lante
damiàn borges
Lau,
Has descubierto una línea que une dos puntos a simple vista distantes e inconexos. Pero los caminos que traza la mente Almodovariana son así, sorprendentes, alucinantes, extremos.
Brava cara.
Mitch.
amo esa cancionnnnn yo tambien me llamo lauraa jijijijijiii lindo el articulo y las imágenes de los niños.
Te felicito profundamente Laura por la elegancia y sencillez de tus palabras y tener la amabilidad de mostrar este artículo tan bonito e interesante, continúa así que hay muchísima gente en el mundo aún con ganas de pasar por aquí Y BURLARSE CONTIGO y defender causas casi perdidas. UN ABRAZO CÓSMICO.
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