27.9.07

"¡Algo ahí pa' los frescos!"


Hasta donde tengo entendido, la propina es un acto de gratitud que se da cuando se ha recibido un buen servicio. Sin embargo, con diferencias en el país en donde se esté, la propina toma formas distintas y normas de etiqueta que de vez en cuando le ponen a uno la cosa un tanto enredada.

Me puse a buscar en la red y conseguí algunos ejemplos divertidos. Al parecer, en la URSS lo de la propina era todo un problema, dado que el personal de servicio tenía terminantemente prohibido recibir propinas de los viajantes. Lo mismo pasa hoy en día en Indonesia, donde todo pago demás no se permite. Lo contrario parece suceder en España, país en el que tal como reza el DRAE la propina es "un agasajo que sobre el precio convenido y como muestra de satisfacción se da por algún servicio."

En otros países (Holanda, la República Checa y Hungría – ¡y en esta última se dan propinas también a los doctores y dentistas!-) no se aprobleman mucho con las convenciones y cargan el 10 ó 15% del servicio a la cuenta. Los detalles son muchísimos, imagino los sinfines de metidas de pata, codazos y gestos incómodos por culpa del engorroso asunto. Supongo que por eso Jerry Seinfeld y George Constanza ocuparon buena parte de sus conversaciones en California discutiendo cuánto sería una buena propina, que en los EEUU, por cierto, es prácticamente una obligación.

Ahora, ¿de dónde salen las diferencias y las semejanzas? Porque, claro, hay diferencias en las aplicaciones, pero la costumbre está en todas partes y en efecto, de acuerdo con el sitio y los usos vienen los nombres. Gracias a la curiosidad de mi mamá (que fue la que se dio cuenta de lo que hoy es el punto central del post) encontramos algunos datos curiosos. Veamos:

La palabra propina viene del latín propinare, que significa dar de beber. Este origen se hace más obvio en la lengua francesa (de origen también latino) en la que a la propina la llaman pourboire (para beber). Bien, la semejanza entre las lenguas latinas transparenta muchas cosas y es muy bonita, pero por esta misma razón es menos sorpresivo el que las palabras terminen dándose la mano como dos buenos amigos.

Ahora, la cosa se pone más divertida cuando veo el origen de la misma palabra, según Wikipedia, en su forma inglesa tip. Al artículo le faltan sus fuentes bien determinadas, pero expone un punto curioso: “la palabra se origina con el verbo tip en el siglo XVI y significa 'dar inesperadamente'". Esto lo apoya el Oxford, que aclara que la palabra tiene su origen dentro del grupo que rodea a la palabra thief (ladrón). Se dice también que la palabra se deriva del alemán Trinkgeld, cuyo significado literal según el diccionario es “Dinero (u oro) para beber”.

Y se pone mejor. Buscando me topé con una página simpática de etimologías en la que encontré que la base griega de la palabra en latín tiene este mismo uso y que en Rusia, a la propina se le llama давать на чай/dabatch na tchai (dar para el té)

Lo más gracioso del asunto se ve en el resultado inconsciente (¡y además global!) que ha traído dar nombre a esta costumbre, pues por la razón que sea (memoria colectiva, saber inconsciente o el que el estímulo no haya cambiado) quienes dependen de la generosidad de quien paga, hacen un simpático viaje lingüístico cuando se les pregunta ¿cuánto le debo?” y ellos responden “¡Ah! Déme ahí pa’ los frescos!”

¡Gracias mamá!