24.10.07

Semana del traductor y el intérprete en la EIM.

Todavía estoy a tiempo. Quedan dos días de actividades en la Escuela de Idiomas Modernos en torno a la Semana del traductor y el intérprete de este año. Los detalles aquí.

Aprovecho la celebración para hacerle un espacito aquí a personaje sobre el que leí hace algún tiempo y cuya historia me fascinó; el santo armenio Mesrop Mashtots.

El caso de Mashtots y su Armenia es, desde mi punto de vista, la demostración más pura del poder de la cultura. Mesrop Mashtots fue el creador del alfabeto armenio, gracias al cual la tradición de hacer y escribir libros en su lengua mantuvo unido al pueblo armenio a pesar de su desafortunada situación histórica y geográfica. Kapuscinski lo describe muy bien en su Imperio:


El mapa, visto desde el sur de Asia, explica el drama de los armenios. El destino no pudo colocar a su patria en un lugar más desventurado. Al sur, la meseta limita con los dos imperios más poderosos de la época: Irán y Turquía. Agreguemos el Califato Árabe, Y, además, Bizancio. Cuatro colosos políticos, ambiciosos, tremendamente expansivos, fanáticos, ávidos y codiciosos. Pues bien, al mirar el mapa, ¿qué ve cada uno de los soberanos de esas cuatro potencias? Pues ve que si ocupa Armenia, su imperio se le cerrará por el norte con una frontera natural perfecta […] Más o menos por la época en la que se hizo público el alfabeto de Mashtots, Armenia perdió la independencia…
Es maravillosa la forma en la que, luego de perder la libertad a manos de extranjeros, los armenios razonaran con prontitud una forma digna y pacífica de mantenerse vivos culturalmente. En efecto, el que una lengua los identificara e identificara su realidad y sus ideas hacía sumamente difícil una invasión extranjera total y más aún la pérdida del rastro sobre la tierra. Con este ejemplo me complace muchísimo hacer frente a aquél dicho que rezaba traductore, tradittore, porque en este caso la traducción lejos de traicionar fue el principal aliado. Más aún, con la traducción de las ideas de sus invasores, los armenios dan un ejemplo hermoso de la posibilidad de perseguir la belleza hasta su guarida… pues imagino que debe ser muy difícil tomar lo bueno de alguien que invade tu tierra y pretende gobernarte sólo porque sí, porque se siente con derecho y con poder para hacerlo.


… Al disponer de un alfabeto propio, los armenios en seguida se ponen a escribir libros. El mismo Mashtots predica con el ejemplo. Apenas ha dado a conocer su alfabeto cuando ya lo encontramos traduciendo la Biblia […] Ya en el siglo VI tienen traducido todo Aristóteles. En el siglo X, a la mayoría de filósofos griegos y romanos, y cientos de títulos de la literatura antigua. Los armenios se caracterizan por una mente abierta, receptiva […] Los copistas se abalanzaban sobre toda novedad, que en seguida colocaban sobre el atril. Cuando conquistaron Armenia los árabes, tradujeron a todos los árabes. Cuando la invadieron los persas, tradujeron a los persas… (R. Kapuscinski, El Imperio)
Me parece ver aquí una prueba fuerte del poder del idioma y de lo que trae consigo. No se trata de demostrar quién es superior o inferior, ni de saber quién tiene la razón o quién no, sino de acercarse con mirada atenta a ver de cerca cómo piensa el otro a través de sus expresiones más genuinas y cuidadas. No me sorprende, luego de ver esto, que los armenios tengan cosas maravillosas que contar desde hace milenios. Los libros armenios llegaron a partes remotas del globo, y lo hacían a pie, cuando los que huían de las invasiones y las guerras se llevaron consigo, dentro de los libros un tesoro espléndido, la herencia que dio la inmortalidad a este gentilicio: su lengua.

19.10.07

Viajando y sacando la lengua: Maracaibo.

Me contenta comenzar este post informando que será el primero en crear una etiqueta nueva: Viajando y sacando la lengua. Hace mucho que quería hacer algo por el estilo, pero no fue sino hasta ahora que finalmente organicé parte de las notas que tomé en un viaje a Maracaibo, con las que empiezo la sección del blog.


Bueno, al grano… a ver cómo nos va.




Hace ya un año del viaje intempestivo y loco que hicimos y mi hermano y yo para salir del sopor del fin de semana en el centro del país con un amigo maracucho. Recuerdo que movida por tanto chiste y tanto bochinche con el habla maracucha decidí lanzarme con ellos libreta de notas en mano; y así nos fuimos, echando cuentos, escuchando música y viendo el camino, que paró una sola vez en Barquisimeto.

En el camino pensé en lo que había leído de esta variación de nuestro español en el libro del maestro Rosenblat:

“…la extensa y rica zona del Zulia, con su gran ciudad de Maracaibo («la tierra del sol amada», y en verdad que hay amores que matan), tiene voseo. Pero es un voseo distinto del andino: vos sois, vos cantáis, vos tenéis, etc. Esas formas son también generales en Trujillo y penetran en Lara, Falcón y Yaracuy. En todas esas regiones de voseo son corrientes imperativas como vení, decí, salí, cantá, que proceden de los antiguos venid, decid, salid, cantad, usados para dirigirse a una sola persona (la gente cree que se deben a desplazamiento del acento). Esos imperativos se conservan también en muchos lugares de los Llanos y de Guayana, como resto del voseo español, que fue general en España y América en todo el siglo XVI."
Lo primero: ese amor que mata no me tocó, todo el trayecto estuvo bastante nublado. Al llegar estiramos las piernas en el Sambil, donde me apresté a abrir los oídos… y me sorprendió mucho escuchar muchos acentos en el aire que realmente venían de los estados alrededor del Zulia. Esto es resultado del importante movimiento de los oriundos de estas ciudades a Maracaibo en busca de las bondades de la metrópolis y lingüísticamente se traduce en acentos mezclados de gente que habla bastante más despacio que los maracuchos de origen pero que no escapan de la especia de un acento tan fuerte como éste. Claro, hay que tomar en cuenta que la muestra es bastante pequeña y que el estudio tiene poco tiempo. Quiero subrayar aquí que éstas son notas de las impresiones que nuestros oídos tomaron en estos días… No quiero que los buenos lingüistas nos caigan encima.
Pero hay que seguir andando. Yo fui buscando el maracucho tranca’o que conozco como la primera característica de la gente de la región (junto con los patacones y las mandoquitas) Y he aquí con lo que me conseguí:

En primer lugar, la separación cultural. No es un secreto para nadie el que la gente de esta zona no se identifica mucho con la del resto del país. Al parecer, esta separación tiene su origen desde hace mucho, pues el lago los separa del resto del país y los conecta más con culturas foráneas. El habla de la zona proviene del habla andaluza de los colonizadores y al origen del nombre de Maracaibo le suponen dos orígenes en principio: uno viene de la voz indígena Maara-iwo (que significa lugar donde abundan las serpientes) y otro de las palabras indígenas Maare kaye, (lugar frente al mar).

Siguiendo con la separación cultural me encontré con otro dato hace poco. De acuerdo con mis queridos compañeros de la sala de análisis geográfico en la que trabajo, antes de la construcción del puente que finalmente conectó al Zulia con el resto de Venezuela, una de las formas de llegar al estado hacía necesario salir del país, ir hacia Curazao y luego caer en el Zulia, con todo y uso del pasaporte. Es evidente que los tiempos previos a la gigante construcción del puente bloquearon el paso de la influencia nacional de las regiones al este, lo que trajo los resultados que vemos en la lengua y la cultura del día de hoy.

Me contaron también los amigos que hicimos allá que el habla de la gente de un lado del lago difiere bastante del otro lado. Por supuesto, como buenos lados que se respeten, tienen rivalidades y se meten los unos con los otros. Pero como a fin de cuentas están todos dentro de ese gran trozo que se para de frente al resto del país, todo lo que venga de fuera se mira un tanto de soslayo y se pone muy por debajo de lo que viene de la región. Así, Panorama es el periódico que circula ahí y los demás los llaman panoramitas (sé que no es el único caso, pero en realidad ése fue el único que escuché directamente) y las campañas publicitarias que viajan a lo largo y ancho del país se detienen en seco al entrar al estado Zulia para cambiar su forma de modo tal que los oyentes la acepten sin ninguna incomodidad.

Y esto es sólo una parte de las curiosidades que se pueden resaltar. Me encantaría detenerme en la literatura, las imágenes y la impresión que dejan los guajiros, pero con estos datos sencillos el texto me salió largo ya. Evidentemente, los estudios sobre verga y molleja están lo suficientemente popularizados como para alargar con eso este espacio así que eso mejor se lo dejamos al correr de información en Internet. Lo que no se puede dejar de lado es la mención al humor tan particular de los maracuchos, su personalidad fuerte y segura, su audacia en el parque automotor (famosa justamente por el uso de la lengua como apoyo a la corneta) y en efecto, la belleza de la ciudad, cuyo rostro multicolor sirve de marco para el carácter, la idiosincrasia, la multiculturalidad y la devoción que comparte la gente por esta tierra, protegida siempre calurosamente por la bendición de su Chinita.

15.10.07

Tajabone



Es curioso, pero después del poema visual que ví desplegado en Hable con ella pasó mucho tiempo antes de que me sentara a ver Todo sobre mi madre, a pesar de la fama que agarró con el Oscar. Por eso, hace un par de semanas me fui de nuevo al país almodovariano y conseguí verme de nuevo al espejo con la historia de una mujer y sus satélites en forma de travestís que deliran en su deseo de ser mujer y de monjas embarazadas y seropositivas que una vez más lograron quitar el habla contándonos nuestra propia vida a través de figuras tan reales que rayan en lo onírico.

El gran coletazo (que dura mucho) lo da la música, y no sólo la original, sino la que escogen para acompañarla. Gracias a la música de Hable con ella, di con un encantador de guitarras de Cabo Verde llamado Bau. Ahora, la sensibilidad con la que Almodóvar cuenta sus historias y ese tino con el que no deja de demostrar cómo todo se conecta aunque en apariencia esté lejos, tomó de la tradición musulmana del Senegal la hermosa canción de Ismael Lo: Tajabone.



Durante el Tajabone, o sea el fin del mes de ramadán, los musulmanes celebran repartiendo dulces y los niños se disfrazan de niñas y las niñas de niños, cosa que hubiese hecho suspirar con ilusión a más de un personaje de Todo sobre mi madre. Lo maravilloso de todo esto está en conseguir recursos tan inesperados para hacer llegar la filosofía de la obra (o al menos una de ellas): el anhelo de vivir plenamente toda la sensibilidad que algunos pensarán que se niega al pertenecer biológicamente a cierto género. En la canción, la suave voz de Lo pregunta, como lo haría el ángel una vez cruzado el umbral que separa la vida de la muerte, si hemos ayunado, si hemos rezado, si hemos sido buenos. ¿Quién hubiese imaginado un nexo entre el fin del ramadán y el tormento de quien quiere cambiar de sexo? Aquél que reconoce que nuestro destino no es sino acercarnos unos a otros.



Tajabone está compuesta en el idioma tradicional senegalés: wolof. Un idioma hermosísimo cuya escritura data apenas de los años sesenta, cuando Asan Faye, cabeza del Movimiento de Enseñanza de la Lengua Africana (de quienes debo decir con dolor que he logrado conseguir muy poco, pero sigo buscando) creó el alfabeto basándose en el árabe (se escribe de derecha a izquierda) y el latín. Con ello, Faye estructuró con más fuerza el idioma, pilar sobre el que descansa también la cultura de quienes lo hablan y en consecuencia, lo protegió de las ráfagas de innegable practicidad que vienen con el uso del francés o el inglés, pero que lastimosamente golpean con su paso muchas costumbres e imágenes que encuentran desahogo insustituible en las lenguas regionales. Creo que con esto se salvó ese idioma por muchos años más.

No alargaremos esto abriendo una discusión acerca de la vida y la muerte de las lenguas y el hecho de que esto sea justo o no. De cualquier modo, la música y las palabras, aunque ininteligibles en modo práctico, llegan muy hondo sin pagar el menor peaje. Así se abre una invitación más a conocer lo que hay un poco más allá de donde da la vista, aunque al principio ésta sea borrosa. Por añadidura, vale decir que todo esto viene muy a cuento en los tiempos que corren; más aún en estos últimos días, pues si no me equivoco, hace muy pocos días los musulmanes celebraron el final del ayuno en el año 1498 de la Hégira, el fin del ramadán, el Tajabone.







El punto de partida de este post lo conseguí en El Diario de Yenni.

5.10.07

Paz=No guerra... No violencia.

Espero en muy poco tiempo terminar la pequeña cadena de posts que tengo sobre la India. La elección de los temas es difícil, aunque quizás empezaría por el uso confuso de indio/hindú (que la Academia resolvió finalmente con la inclusión de hindú como el gentilicio de este país) que usamos por la peculiar orientación de los exploradores europeos en el siglo XV y XVI. Además, no quisiera dejar pasar algunos de los resultados de las tormentosas aventuras que tuve con el trabajo de grado, un análisis de los problemas de género y de casta en la India de El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy. El problema es que lo que tengo que decir de ese país, sus idiomas y sus usos, además de los escritores que conozco, que son muy pocos, es mucho; todos los temas corren rápido y se atascan en a puerta.


Sin embargo, la invitación de la Embajada de la India en Caracas a celebrar el 02 de octubre el Día Internacional de la No Violencia, impulsa a uno de ellos a salir de primero. En primer lugar porque no pude ir al acto y en segundo lugar porque la semana pasada se celebró también el Día Internacional de la Paz, así que hay buenas razones para hacer mención aquí de las dos cosas.
El Día Internacional de la No Violencia conmemora el Gandhi Jayanti , o la fiesta de celebración del nacimiento de Mahatma (Gran Alma) Gandhi, uno de los seres más lógicos que pisaron el suelo de la India justo cuando ésta se apuraba en expulsar al Imperio Británico, que después de generaciones, tampoco veía como muy buena idea quedarse más rato ahí.

Durante el Gandhi Jayanti (Ing) se hacen oraciones especiales y tributos por toda la India, especialmente en el Raj Ghat, el lugar donde cremaron a Gandhi. Las celebraciones más populares y las que más llaman la atención se basan en concursos de pintura, ensayo, proyectos comunitarios y quizás muchos otros que no he llegado a conseguir. Sin embargo, todas ellas deben rodear en uno u otro modo el culto al intelecto y a la educación, pues Gandhi se refería a ella como la herramienta principal en la lógica de la no violencia.

Ambas festividades fueron resueltas y auspiciadas hace varios años por la Organización de Naciones Unidas para fomentar la lucha contra los conflictos armados. Quizás por la cantidad de sobra (porque aunque haya uno solo, sobra) de estos problemas ubicaron dos celebraciones tan parecidas como vecinas dentro del calendario. Me hace gracia verlas en su mejor esfuerzo, mirándose una a la otra como quien ve a su contrario en el espejo, sobretodo porque justamente, la raíz latina de paz, pax, significa absentia belli; ausencia de conflicto, ausencia de violencia… no violencia.
Dado que dentro de paz, guerra está presente, en esta suerte de ying yang que se divierte también dentro del juego semántico en el que algo es justamente lo que no es, pareciera que una no pudiera vivir sin la otra. Imagino que por eso los romanos acuñaron el paradójico dicho si vis pacem, para bellum , o si quieres paz, prepárate para la guerra. En otra fuente (que ahora no consigo ¡perdón!) encontré que, dado que esta paz se conseguía con acuerdos que se basaban en pactos, pagos y tributos, estas palabras se derivan también de esta misma raíz. De pronto por eso Gandhi, en su estrategia de No Violencia buscó ponerle el nombre más claro posible, para que hasta el más tonto pudieran entender sin tanto problema.

En la divertida Wikinciclopedia dicen que paz viene del Imperio Romano y “se usaba para designar aquellos pueblos por donde ya había pasado el ejército recientemente, siendo [sic] Paz una onomatopeya del constante sonido que producían los soldados al marchar." Estos locos, tal como aquéllos que se respetan, dicen cosas de mucha lógica; más aún si vemos la relación de amor-odio inseparable que se tienen la paz y la guerra y si tomamos en cuenta el que la verdadera condición de esta pax romana, que era con la que vivían los súbditos de este imperio, dependía de la ausencia de conflicto… con el imperio.

Imagino que con las vueltas que da la Historia, porque nos empeñamos en hacer lo mismo que nuestros antepasados por más que lo neguemos o nos burlemos de ellos, la paz sigue dependiendo más o menos de las mismas cosas. Lo demuestra el que aún en el siglo XX haya peleas por pedazos de tierra rodeadas de más tierra vacía y sin dueño, por problemas ancestrales de religión, o incluso por mezquina conveniencia. Lo demuestra también el que la misma tierra que dio a luz al padre la No Violencia sufriera el proceso de partición más violento de la Historia y que hoy corra con todas sus ganas en la carrera nuclear. Incluso nosotros, en nuestra hermosa tradición de paz cívica (con todo y el empeño del Hampa en competir con las cifras de fallecidos en países dentro de conflictos bélicos) hablamos con emoción de nuevas guerras y nuevas armas gritando muerte dentro de consignas con las que en el fondo quieren expresarse los deseos más ardientes de libertad e igualdad, como si se olvidara la fuerza real y el contenido de las palabras.

Lo más probable es que sea nuestra más pura naturaleza humana; no parece casual que las más grandes anécdotas históricas o los símbolos patrióticos de muchos países se basen en la guerra y su experiencia… Todos están de acuerdo, las guerras son un horror, pero las siguen aupando, como si se olvidara muy pronto su efecto o si de ellas se saliera en una entretenida golpiza al estilo del medioevo. En fin, de la paz y la no guerra o no violencia han escrito versados mil veces más sabios y más elocuentes con palabras maravillosas que quedan en el alma como quien guarda una gema heredada.

Yo me limito a pensar simple: somos unos locos sin remedio.

"El mundo sería un mejor lugar si tan solo todos pensaran como yo"